Ciudad de San Felipe escoltada por El Chimborazo!
Fotografia de Pedro Hernández
De Fernando Ramírez
-Buenos días, Chimborazo,
Verde guardián de la estirpe.
Parmaso de San Felipe
y capitán de arrendajos.
El Chimborazo es pariente
de medio mundo en el pueblo:
es el primo de los Pérez,
compadre de los Agüero,
padrino de los Velásquez,
hermano de Aponte Barrios,
tío de algunos Miralles,
abuelo de los Cordido
y aunque me duela decirlo,
un manumiso del Inos.
-Así, Chimborazo amigo,
para el árbol de progenies
tú registras los laureles
en los libros de tu archivo.
El Chimborazo es el cerro
más artista de mi pueblo;
trapecista de las nubes
que sabe temblar azules
en un trapecio de hierro
cuando se siente el empuje
de los caballos del viento,
cuando el aire está revuelto
y la esperanza es un hule
en el gris pensamiento.
-Chimborazo de poetas,
lírica de los humildes,
le das la rima al poema
y sol brillante a los tristes.
El cerro de Chimborazo
es un chambergo de historia
sobre el cuenco yurubiano;
fieltro en cangilón de noria,
el que saca los recuerdos
con manos de terciopelo
desde el fondo de los años,
el que abriga los ensueños
bajo el cielo de otro cielo
de hierbabuena y mastranto.
-Chimborazo clavellino,
tú das el tono al paisaje
a punto de carboncillo
de un bucare a otro bucare.
Abuelito Chimborazo,
verde de verde remanso,
puente colgante del cielo
de cuando éramos muchachos
en la excursión de tu cerro.
Cómo me aprieta el recuerdo
de las líricas canciones
y los versitos ramplones
a las morenas del pueblo.
-Chimborazo, viejo verde,
las que sabemos tú y yo
que en el tintero se queden…
y te aprovechen… ¡Adiós!..
Versos
marginales en la narración poética del Yaracuy, 1968.
